A todos nos ha pasado alguna vez que queremos escribir algo, lo que sea, y nos pasamos horas sin poner ni una sola letra.
El problema reside ahí, en el “lo que sea”. Cuando no tienes ninguna limitación, nada que te restrinja, todo el universo a tu disposición, no encuentras dónde ubicarte.
Sin embargo, dame algo, un tema, una frase, en definitiva, algo con lo que empezar y la imaginación fluye tan rápido que no tienes tiempo de escribirlo todo.
A priori pensarás que debería ser al revés, que tienes mucha más libertad si no te dan indicaciones, pero empezar desde cero siempre es más complicado que si tienes un punto de partida. De la misma forma que un río siempre sigue su cauce, una historia se escribe sola si tienes una línea que seguir. Has leído bien. Se escribe sola. So-la .¿Recuerdas el post sobre la creación de personajes? Si tu personaje no tiene ninguna limitación, cuando llegue a un cruce tendrás que pararte a pensar si gira a la derecha o a la izquierda. Pero si tu personaje tiene un defecto que cuando camina sólo puede girar a la derecha, pues sólo puede girar a la derecha. No hay opciones. Se escribe sola. Cuantas más limitaciones, menos problemas.
Ponte obstáculos antes de empezar. Prohíbete cosas. Háztelo difícil y, paradójicamente, todo será más fácil.
Que no lo digo yo, lo dice el gurú del guión Robert Mckee, y lo viví en mis propias carnes estudiando improvisación cómica con el gran Carlos Ramos.
(by Antonio Castejo)

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