Un tema complicado, éste. Peliagudo. Espinoso. Complejo e inextricable. Word ya no me da más sinónimos. Hay muchas desavenencias entre nosotros por esta cuestión.
¿Cuánto debe cobrar un cómico? ¿Cuánto nos merecemos cada uno por hacer nuestro trabajo?
Se han intentado establecer parámetros. Que si los años de experiencia, que si has grabado en televisión, que si soy buenísimo aunque nadie me conozca, etc. A cada parámetro, se asociaba una cantidad. Pero he dicho “intentado”. Luego cada uno cobra lo que le sale del nacle porque “a mí nadie me dice lo que tengo que cobrar”, fin de la cita.
¿Qué se consigue con esto? Que nos traten como a putas. Que cada uno cobre una cosa, que no haya acuerdo, que no quede claro cuánto cuesta un espectáculo de este tipo, dando lugar a mamoneos por parte de dueños de locales y programadores regateando precios, que si TalCómico cobra menos, que si OtroCómico hace más tiempo por el mismo dinero, que si vente de gratis y así te promocionas. Y a mamoneos por parte de algunos cómicos, que aquí nadie se libra, desprestigiando a otros cómicos y a la profesión tirando el precio y regalando una mamada.
Que tampoco lo critico, ojo. Están en su derecho. Libre comercio y esas cosas. Oferta demanda, y aquí cada cual se busca las castañas como puede, que cada palo aguante su vela, que cada perrico se lama su pijico. Que así nos puteamos entre nosotros, pues también, pero allá cada uno. Luego no vengas pidiendo favores, que si tienes algo por tu zona porque se me ha quedado una fecha suelta, que si puedo dormir en tu casa, que si me dejas a tu novia un rato.
-Pero no te desvíes. ¿Cuánto debemos cobrar?
Pues, volviendo a mis parcos conocimientos de economía, menos de lo que generamos con nuestro trabajo. Es la base de todo sistema económico. Si cobramos más de lo que generamos, estamos haciéndole perder dinero a alguien. Si cada vez que alguien nos llama le hacemos perder dinero, ese alguien dejará de llamarnos, y buscará otros alguienes más rentables.
Que no baratos, cuidado. Rentables. Tú puedes cobrar 100 euros y que sólo vaya a verte tu abuela, o cobrar 2000 y llenar un auditorio a 10 euros la entrada.
-Vale, ¿y cómo calculo eso?
Pues, chic@, tú mism@. Tú sabrás la gente que va a verte cada vez que actúas, el público que arrastras, tu grado de fama.
He dicho fama. No calidad. “Pero es que mi monólogo es mejor que el de ese que sale por la tele”. Puede, pero cada vez que actúas no van a verte ni los camareros, y ese que sale en la tele tiene a todas las niñas de 15 años enamoradas y van todas en manada a ver si se lo calzan.
Pero una vez que calcules tu caché, no creas que eso es lo que vas a cobrar siempre. Te puede subir o te puede bajar, según las cosas que hagas o dejes de hacer para que tu fama aumente o disminuya. De ti depende.
Que mucho jijijajá, pero no olvidemos que esto es un negocio, como vender ropa, líneas de teléfono o consoladores, y como tal se debe gestionar.
-¿Y cómo hago para aumentar mi fama?
Eso ya es otro post…
(by Antonio Castejo)

No hay comentarios:
Publicar un comentario