miércoles, 27 de mayo de 2015

AnclaDos

Dicen que es la sucesora de Aída, aunque yo creo que se parece más a Aquí No Hay Quien Viva, una serie que, echando mano de todos mis estudios y conocimientos sobre comedia, y con todo el rigor científico y lingüístico que estos me otorgan, he clasificado como Comedia De Gritos.
Aquí no hay quien viva es el único espacio televisivo donde la publicidad no suena más alto.
Han fichado a la actriz del momento que mejor grita, Miren Ibarguren, digna sucesora de Carmen Machi, ambas con unas venas en el cuello como trompas de elefante. Ojo, que me parecen grandes profesionales, otra cosa es que crea que se es más gracioso cuanto más se grita, y no.
Siempre digo que las series realmente empiezan en el segundo capítulo, que el primero se utiliza para mostrar el detonante y presentar los personajes. El primer capítulo de Allí Abajo no me gustó, y ahora estoy enganchado. Por eso siempre digo que no podemos fiarnos de las primeras impresiones y que hay que dar siempre una segunda oportunidad.
Por ejemplo, los personajes. Son todos muy planos, sin ápice de profundidad, pero también hay que decir que la profundidad se ve con el tiempo, por lo que necesitamos más capítulos para descubrirla. En el primero vemos como, a cada uno a su manera, su mundo se desmorona, la vida tal como la tienen encarrilada gira radicalmente, y deben luchar para volver a encauzarla, lo que se conoce como objetivo consciente. La profundidad, sin embargo, la marca en objetivo inconsciente, y durante los conflictos futuros entre personajes, deberían verse conflictos internos al enfrentarse entre sí el objetivo consciente con el inconsciente. Por ejemplo, al ser el anterior director del crucero hermano de la actual directora, se puede intuir que en algún momento, tras las putadas que le hace para conseguir recuperar el mando, sentirá culpabilidad o remordimientos porque a quien putea es a su propia hermana y en el fondo la quiere. También se pueden ver venir los conflictos entre el segurata racista y el gitano, a los que se les obliga a compartir habitación, intuyendo que al final, a pesar de ser gitano, le va a caer bien. Lo mismo qué pasaba con Mauricio Colmenero y Machu Pichu.
Pues al final sí que se va a parecer a Aída, sí.
Luego está ya el poco sentido del humor de la gente. Hubo un par de momentos en que la audiencia hechó chispas en Twitter. Uno, cuando el chino pro Cataluña llama a los valencianos catalanes del Sur. Algunos valencianos pusieron el grito en el cielo, oh Dios mío, y que sólo por eso ya no iban a ver la serie ya nunca más, jamás de los jamases. Algo parecido ocurrió con un chiste racista del segurata.
Hay quien se toma las cosas muy a pecho. Habría que explicarles lo que es la perspectiva cómica. A ver, niños, si creas un personaje que es pro Cataluña, todo lo que diga debe ser pro Cataluña. Si creas un personaje que es racista, ese personaje no puede decir nunca que los gitanos son bellísimas personas. Con Mauricio Colmenero no os quejabais tanto. ¿Por qué? La situación es la misma. Para crear una perspectiva cómica debes dotar a tus personajes de defectos, y luego exagerarlos. Repito: defectos. No podéis esperar que sean todos políticamente correctos, porque entonces no habría conflictos ni habría nada.
Esto es lo necesario para hacer reír, otra cosa es que se haga bien.
En resumen, la serie no me gustó. En todo el capítulo sólo me reí tres veces, dos con Joaquin Reyes y una con Miren Ibarguren (que además fue en el único momento de la serie en que no gritaba).
Pero también hay que entender que la serie se emite en Telecinco, que todos sabemos en qué basan su programación, por lo que si la han hecho pensando sólo en agradar a su audiencia fiel, han hecho un trabajo magnifico.

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