Al crear un personaje, bien sea para una película, novela, colaboración televisiva, monólogo…, se le dota de una personalidad, a veces plana, otras más profunda, que es la que le hace actuar de una manera y no otra ante distintas situaciones. Pensar de una manera determinada. Tienen su propio carácter, su propia ideología, sus propias experiencias. Cuando ponemos a ese personaje en una situación determinada, tiene que reaccionar, hacer o decir algo, y ese algo tiene que ser coherente con su personalidad.
Los escritores/guionistas/cómicos noveles o sin formación suelen cometer un fallo que a priori parece trivial, pero que sucede más de lo que os podáis imaginar: cuando quieren escribir la reacción de su personaje, escriben lo que harían ELLOS, el autor, no el personaje.
Un ejemplo:
En un capítulo de Águila Roja, retan a un duelo a muerte al Marqués de Santillana. Dicho marqués es un cobarde reconocido. Cuando se encuentra contando los diez pasos de rigor, reacciona como se espera que reaccione un cobarde, esto es, desmoronándose y echándose a llorar. Ahora imaginad la reacción si el retado hubiese sido El Comisario. O el propio Águila Roja. Completamente distinta, cada uno según su criterio.
Los guionistas pensaron: ¿cómo reaccionaría ÉL? Ya digo que esto parece obvio, pero hay mucha más gente de la que desearíamos que ni siquiera se han parado a pensarlo. En este ejemplo, si se escribe la escena según qué haría el autor, da igual qué personaje haya sido el retado, porque la reacción siempre sería la misma. Y eso es una castaña.
Esta perspectiva vale para cualquier tipo de personaje, no sólo para los cómicos. Ahora centrémonos en el género que nos interesa:
¿Cómo creamos un personaje cómico? Pues lo dotamos con una característica que lo defina, y luego la exageramos. A partir de ahí, todo lo que diga o haga será filtrado por dicha característica.
Por ejemplo, en la serie Aida, Mauricio Colmenero. Al crear el personaje, se decide que sea facha, racista y machista. Luego se exageran esas acepciones, para que sea MUY facha, MUY racista y MUY machista. En todas las situaciones en las que se ve envuelto, reacciona como se espera que reaccione una persona como él. Todo lo que diga o haga será un menosprecio hacia los que no considera sus iguales. Cree que en Sudamérica no tienen electricidad, que los trabajadores están para explotarlos, y las mujeres para servirle. Una frase que le dice en un capítulo a su camarero sudamericano, es:
-¡Me cago en el jesuita que te enseñó a leer!
Podéis conocer a fachas, racistas y machistas, pero esas personas no dirán frases como las de Mauricio, y es porque, como he dicho antes, esa personalidad está exagerada. El personaje estrella de The Big Bang Theory, Sheldon Cooper, tiene una personalidad tan exagerada que, si existiese de verdad una persona así, probablemente acabaríamos en la cárcel por asesinato.
¿Y, por qué, si son tan odiosos, nos caen tan bien? Porque, además, hay que crear un vínculo con el espectador. Pero eso, amigos, ya es otra historia…
(by Antonio Castejo)
PS: Más información en “Como orquestar una comedia”, de John Vorhaus.

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