sábado, 4 de abril de 2015

José Mota

Admiro a Jose Mota. Y sobre todo a su equipo de guionistas. Me parece digno de elogio que sólo necesiten hacer un único programa para tener toda la temporada, y parte de la siguiente.
La gente a la que NO le gusta La Hora de Jose Mota, verá un programa nuevo y creerá que es repetido. La gente a la que SÍ le gusta, verá uno repetido y creerá que es nuevo.
Lo digo en serio. Tiene mucho mérito que, con los mismos chistes, chascarrillos y expresiones de siempre, tengan al público entregado como el primer día.
A los cómicos de Stand-Up se nos exige (y nos exigimos nosotros mismos) renovar el material de vez en cuando, crear espectáculos nuevos, temas nuevos, chistes nuevos. Si no lo hacemos, el público empieza a saberse los chistes, se elimina el factor sorpresa, y nuestro texto deja de tener gracia. Con Jose Mota es todo lo contrario. Es previsible, sabes que va a decir “ir pa’ na’ es tontería”, pero aún así lo ves y te ríes. La gente a la que le gusta el programa, quiero decir.
Conseguir eso no es fácil. Una vez que lo has conseguido ya no tienes que hacer nada más porque los demás programas se hacen solos. Pero encontrar ese primer ladrillo, esa pieza que te allanará el camino, que te hará líder de audiencia y que te dará la oportunidad de hacer especiales de nochevieja, eso sólo se consigue con un talento especial, o con un golpe de suerte. Y 20 años de golpes de suerte no los tiene ni Fabra.

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