sábado, 11 de julio de 2015

La televisión como negocio

Si algún canal de TV te cobra por ver algo, nos enfadamos. Si nos lo dejan ver gratis a cambio de tragarnos millones de anuncios, nos enfadamos también.
Queremos el gratis total y sin anuncios, pero como a nadie le gusta trabajar por la cara, la televisión, como cualquier negocio, necesita beneficios para poder sustentarse.
Hasta aquí, todos de acuerdo. Lo que ocurre es que NO se hace de la publicidad un uso responsable.
El espacio publicitario es lo que ellos venden, y lo que emiten es sólo un reclamo para engancharte y ponerte a ver anuncios. Se la suda si no ves el programa, la serie, la película… Lo que realmente tienes que ver, son los anuncios.
¿Por qué? Porque los anunciantes invierten un dinero, y esperan que ese dinero les sea devuelto en volumen de ventas. Si dicho volumen no aumenta, es porque la publicidad no ha sido efectiva, y retirarán el anuncio.
La ingente cantidad de canales que hay hoy día es el enemigo de los anunciantes. Que tú hagas zapping, implica que, por mucha audiencia que tenga un espacio, si la gente luego no ve la publicidad, la cadena no ingresa lo suficiente como para mantenerlo.
¿Qué hacer, entonces, para obligar a la gente a ver la publicidad? ¿Lo hacemos bien, como en EEUU? ¿O lo hacemos mal, como nos gusta hacer las cosas aquí en España?
Mal, mal, por supuesto. Lo hacemos mal.
1.- A la publicidad se le sube el volumen, por si te quedas dormido. Despierta, ve los anuncios, y luego ya si eso sigues durmiendo otra vez.
2.- Varias cadenas se ponen de acuerdo en poner los anuncios al mismo tiempo. Sirve de poco, puesto que lo acuerdan entre dos o tres, y hay doscientos millones de cadenas para elegir. Se corre el riesgo de que veas un programa en Antena 3, y la publicidad de Tele5. Además, el hecho de tener que coordinarte con otra cadena que está emitiendo algo completamente distinto, es que se corta por donde no se debe.
3.- (El más importante) Se corta por donde no se debe. En Estados Unidos, la publicidad está programada. Por ejemplo, series como Modern Family, The Big Bang Theroy, Los Simpsons, duran todas exactamente 21-22 minutos, con un corte para publicidad hacia la mitad. Series como The Walking Dead o Breaking Bad, duran 40-42 minutos, con dos cortes. Al hacer el guión de cada capítulo, los guionistas saben cuando va a ser el corte, y escriben con la intención de dejarlo lo más en alto posible, para que no quieras perderte las primeras escenas tras la vuelta de los anuncios. ¿Qué haces? ¿Cambias y te arriesgas? No, ves la publicidad y te aseguras. Fijaos, cuando veáis un capítulo de vuestra serie favorita, como en el momento del clímax, cuando mejor os lo estáis pasando, hay un fundido en negro, para luego volver por donde lo habían dejado. Ahí es donde iría la publicidad en EEUU. Aquí no. Aquí lo emiten seguido, y luego cortan por otro sitio, a su antojo, cuando posiblemente el capítulo tenga algún momento de relax y a ti te importe poco si te pierdes algo.
Eso cuando emitimos series americanas. Cuando son series españolas, ni eso. En España, a la hora de escribir el guión no se tienen en cuenta los cortes para publicidad, porque no se sabe cuando van a ser. Así que para qué.
Y ahora, puesto que esto es un blog de comedia, veamos cómo podemos aplicar todo esto a los programas de Stand-Up:
1.- Nuevos Cómicos que ahora se llama Central de Cómicos que se emite en Paramount Comedy que ahora se llama Comedy Central emitía publicidad antes y después de cada monólogo. Ahora corta los monólogos por la mitad.
2.- El Club de la Comedia, que antes cortaba para publicidad entre cómicos, ahora también lo hace a mitad del monólogo.
Comprensible es, no voy a decir que no. Si estás viendo un monólogo, una vez que ha terminado ya puedes cambiar de canal y no tragarte los anuncios. Si el corte es a la mitad, puede que sigas queriendo ver el monólogo y lo mismo te tragas los anuncios. El problema viene en que la mayoría de las veces, dura más la publicidad que el monólogo en sí, y como, además, el corte es al azar como hemos dicho antes, cuando vuelve de la publi ya no sabes ni a qué cómico estabas viendo, maltratando así, no sólo el trabajo del artista en cuestión, sino tu propio programa el cual estás utilizando de reclamo para tu negocio. Te estás maltratando a ti mismo. Inútil.
Si es más rentable cortarlos por la mitad, ¿no se podría hacer como en las series americanas, es decir, avisar a los cómicos en cuestión para que dividan sus textos en dos bloques, tratando de dejarlo en alto al final del primero para engancharlo al principio del segundo?
Un hombre está con una mujer y ésta consigue que la cosa se le ponga dura. Al poco rato de traqueteo le dice “vuelvo en seis minutos”. Cuando vuelve, la cosa está otra vez pocha. Eso son los anuncios de TV. El Stand-Up necesita captar mucho la atención del público, y ese costoso trabajo que se hace al principio del monólogo, se echa a perder con la publicidad. Yo he dejado de ver estos dos programas, a pesar de lo que me gustaban, porque no los veo a gusto. Me gustan, pero para verlos así, veo otra cosa. Y supongo que como yo, habrá más gente.
Entonces, ¿realmente no sabemos crear contenidos de calidad, o sí sabemos, pero no usamos los recursos con eficacia y acabamos desperdiciándolos?
Dicen que Google está desarrollando un Smart TV con pantalla táctil. Una televisión. Con pantalla táctil. Si nos tenemos que volver a levantar del sofá para cambiar de canal, se acabó el zapping y el rollo que os he soltado hoy no servirá para nada…

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