No puedo contar ya las veces que he visto a un “original” gracioso de turno decir, frente a un cuadro de arte informalista o abstracto en general, lo de “¡¡pero si eso lo hace mi sobrino de 4 años!!”. Y es que es condición humana que, cuando no entendemos algo, pensemos que es una mierda.
Incultos de nosotros, que pensamos que un cuadro es sólo eso, un cuadro, y si vemos que no está bien dibujado no nos podemos explicar que haya tenido tanto éxito. Arte no es sólo pintar un paisaje con todo lujo de detalles. Arte es también su significado, lo que trasmite, lo que expresa, lo que quiere decirnos el artista. Para entender el arte no basta con ver el cuadro. Para entender el arte hay que conocer al artista, su vida, y entender por qué hace lo que hace y cómo lo hace.
¿Por qué hay un cuadro en el Museo Reina Sofía que es un lienzo en blanco con un solo punto más o menos en el centro, y por qué si hago yo uno igual soy gilipollas perdido? Porque mi historia dice que soy un gilipollas que ha querido hacer lo mismo que un artista y se ha llevado una hostia en el cielo de la boca. Por eso.
¿Qué quiero decir con esto? Pues que hay cómicos buenos, famosos, que de vez en cuando se les va la pinza y hacen algo raro. Rareza que es una genialidad para unos, y una soberana mierda para otros. ¿Y por qué es una mierda para otros? Pues bien porque no lo entienden, bien porque no lo aceptan. Tal vez no sea una genialidad, pero que es bueno, eso seguro, porque el cómico en cuestión no sería ni bueno ni famoso si hiciese “mierda”.
-Jo, pero es que yo hice esa misma mierda antes que él, y conmigo nadie se rió. Se ríen sólo porque es él, no porque tenga gracia.
Fíjate, que yo creo que no. Para empezar, igual igual no será. Es en los detalles donde se diferencia al genio. He visto cienes y cienes de veces a gente (incluso a cómicos profesionales) contar un chiste o una rutina de otro cómico, “exactamente” igual, y no tener la misma gracia. Porque exactamente igual, no es. Hay pequeñas cosas que el imitador no da importancia, las quita, y sin embargo sí la tiene, y el “todo” del chiste se ve afectado. ¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien decir “no es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta”. Los detalles.
Alguna vez habrás visto algún monólogo de un cómico extranjero. Famoso en su país, pero no aquí. Ves en youtube alguno de sus espectáculos más famosos y dices: pues no entiendo por qué es tan famoso, si no tiene tanta gracia. Y si tú no le ves la gracia, tampoco entiendes por qué el público asistente sí se está partiendo la caja. Pues porque al igual que en la pintura, no es sólo el monólogo, sino toda la realidad que lo rodea. Lo mismo está haciendo referencia a la actualidad de su país, de la que no tenemos ni idea. O, más difícil todavía, call-backs de sus propios espectáculos anteriores, que el público asistente conoce, pero nosotros no. También es condición humana emitir juicios de valor sin tener toda la información, y más aún si la crítica es destructiva.
Lo entenderemos mejor con el caso contrario. Alguien de otro país busca en Google cómicos españoles, y el primer monólogo que ve es de Ignatius Farray. Aunque a veces incomprendido, es considerado en España como un genio de la comedia. Sin embargo, un extranjero no entenderá que tanta gente se esté despollando durante tanto tiempo solamente con el grito sordo. Aquí lo conocemos, lo sabemos e incluso lo esperamos y deseamos. Si vamos a un directo de Ignatius y no hace el grito sordo, salimos decepcionados. Pero alguien que lo vea por primera vez…
Que somos envidiosos por naturaleza, y si alguien tiene más éxito que tú, empieza a caerte mal sin ningún motivo. Que un golpe de suerte puede catapultarte, pero, una vez arriba, sólo depende de ti no volver a caer. Que alguien alcance un éxito puntual siendo peor que tú, puede ser. Pero si ese éxito puntual se convierte en carrera profesional mientras tú sigues abajo, lo mismo es mejor que tú y no te has dado cuenta.
Para quien no sepa el chiste, o no lo haya deducido: ¿Cuántos cómicos hacen falta para cambiar una bombilla? 100. Uno para cambiarla y 99 para decir que ellos lo harían mejor.
(by Antonio Castejo)

No hay comentarios:
Publicar un comentario