miércoles, 25 de marzo de 2015

Pedro Reyes

 
No todo en la comedia son risas. 
Los jóvenes de hoy no sabrán quien es, pero los que crecimos en los ochenta lo veíamos continuamente en televisión. Yo lo recuerdo en la Bola de Cristal y Pero ¿esto qué es?, y sobre todo, ya en los noventa, en No te rías que es peor. Y cómo no, en los Toreros Muertos junto a Pablo Carbonell.
No era un cómico de masas, no gustaba a todo el mundo, y probablemente ahí radique su éxito: fiel a sí mismo y al público que le seguía, con personalidad y estilo propio.
Coherente y absurdo al mismo tiempo, un referente y pilar básico en la historia de la comedia de este país.
Últimamente había vuelto a hacerse notar, a actuar en salas y teatros, y a aparecer en televisión. Estaba recuperando la gloria perdida, trabajando ladrillo a ladrillo, y un infarto lo ha dejado todo a medias.
No lo conocía personalmente, pero sí teníamos amigos en común. No sólo se ha ido un cómico, se ha ido una grandísima persona.
DEP.
(By Antonio Castejo)

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