martes, 24 de marzo de 2015

Ocho apellidos vascos

¿Sabéis cuando os dicen “tienes que ver la película X, que es buenísima” y luego la ves y dices “pues tampoco es para tanto”? Pues eso NO me ha pasado con 8 apellidos vascos.
No soy muy de comedias románticas. He visto las americanas y, la verdad, puaj. Sin embargo Ocho Apellidos Vascos me ha encantado. Sobre todo porque ofrece lo que considero que debe ofrecer toda comedia: risas.
Coged una comedia al azar, americana, vedla, y después decidme cada cuanto tiempo os habéis reído, cuanto tiempo pasa entre gag y gag, entre chiste y chiste, entre situación cómica y situación cómica. Y también decidme cómo de graciosos son esos gag, esos chistes, esas situaciones. ¿Te has reído con media sonrisa? ¿Con una carcajada? ¿Con un “me río de lo malo que es”? Luego elige los cuatro mejores momentos y dime si no los habías visto ya en el trailer.
Con Ocho Apellidos Vascos yo me he reído como no lo había hecho nunca con una película (con series sí, sin embargo, y en teatro, y no consigo entender por qué no se trabaja de la misma manera), con carcajadas sonoras y bastante seguidas, al mismo tiempo que echaba un vistazo al resto del público de la sala y me complacía ver que se retorcían literalmente de la risa.
Y llegados a este punto, muchos de vosotros estaréis diciendo: ya está con la discusión de siempre, de si el cine español es bueno o malo, que si el americano es mejor, etcétera. Y yo digo que quien generalice de esa manera es porque no tiene ni idea.
¿Una película es mejor sólo por ser americana? ¿Una película es mala sólo porque se ha hecho en España?
Si queremos hacer una película con gran cantidad de efectos especiales, cuanto más dinero le metas, mejor te saldrán, y en eso los americanos nos llevan mucha ventaja. Pero la calidad de una película no se basa en la cantidad de explosiones. Ocho Apellidos Vascos no tiene efectos especiales y es una película buenísima. Como otras tantas. Y si se pueden hacer buenas películas tirando de guión y de interpretación, no hace falta gastarse millones de euros. Los trucos, técnicas, reglas de guión están ahí, a la mano de cualquiera. Los trucos, técnicas, reglas de interpretación están ahí para quien quiera aprenderlas. Y lo mismo para el montaje y edición, para la música, para todo. Si te lo curras y sazonas en su justa medida, hasta los alemanes podrían hacer buena comedia, y no sólo coches. Como si los americanos no hicieran películas malas. Pues hay pocas. Para una película buena que te encuentras en cartelera, te tragas veinte bodrios. Pero en América, aquí y en Pekín. Que la calidad de una película la determinan la calidad de los que trabajan en ella, el compromiso y la dedicación, es esfuerzo, y no el país de origen.
Borja Cobeaga y Diego San José, guionistas de Ocho Apellidos Vascos, has sabido escribir un guión con los ingredientes justos y necesarios para crear un todo de esa calidad. No sólo son risas. Hay una historia que contar, hay unos personajes de los que encariñarse, un final cerrando el círculo…
Pero como todo, tiene sus cosas malas: la falta de proyección internacional. Un producto tan bueno, y que no podamos enseñárselo al resto de mundo. Es un humor tan de aquí, tan basado en nuestros tópicos, que ningún ingles lo entendería si la viera. ¿O creéis que sí? La película no se podrá vender con éxito en el extranjero así como está. Habría que vender los derechos y que ellos hiciesen su propia versión (Ocho apellidos irlandeses).
Desde luego, si finalmente hacen la secuela nueve apellidos catalanes, quiero verla. Y ojalá que sepan mantener el nivel. Yo confío en ellos.
PS: Por cierto, las bragas que gasta Amaia (Clara Lago) son los packs de H&M, ¿no?

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