lunes, 23 de marzo de 2015

El fin de la comedia

Dan en Comedy Central (antes Paramount Comedy) la serie El Fin de la Comedia. Para quien no la haya visto, no trata de un Apocalipsis cómico, no. Hay algunas personas que piensan que los cómicos vivimos en un monólogo constante, que toda nuestra vida es un jijijaja, pero nosotros también llegamos a casa, o al hotel, tenemos nuestra vida, nuestros problemas, nuestros días de perros, que hay que ver qué mala leche tienes, menos mal que eres cómico.
De eso trata El Fin de la Comedia, de cómo puedes haber tenido un mal día, llegar la hora de la actuación, subirte como si nada, hacer tu espectáculo dándolo todo, y tras el aplauso del público, continuar tu mal día por donde lo habías dejado. Lo que pasa cuando la comedia acaba, lo que pasa tras el fin de la comedia.
Mi opinión subjetiva, echaba de menos una comedia española donde no estuviese todo el mundo gritando. Una comedia donde te tienes que sentar y prestar atención, no puedes estar haciendo otra cosa al mismo tiempo, te obliga a desconectar de todo, y a disfrutarla. La primera temporada consta de 6 capítulos y la vi del tirón, casi 3 horas contando con la publicidad, y cómo sería mi grado de inmersión que cuando acabó pensé que aún quedaba un capítulo más. Miré el reloj y vi que, en efecto, había acabado, pero yo quería más. Yo, que no aguanto más de una hora sentado frente al televisor.
Tiene chistes de situación, lo normal en una sitcom, y también un montón de chistes sutiles, que se te pueden escapar si no estás con los cinco sentidos. Como he dicho antes, no sólo me reí, sino que la disfruté. Un deleite.
Mi opinión objetiva, que por fin se hace una comedia como debe de hacerse. Una comedia donde lo que manda es el guión, dónde un ejecutivo no te obliga a meter a un niño y a un abuelo, ni una escena de desayuno con un montón de productos con la etiqueta mirando a cámara. Una comedia que cualquier profesional sueña con hacer.
Por buscarle un defecto, no es una comedia que se pueda emitir en una gran cadena, o en otro país, o en otro tiempo, porque está muy ligada a la vida real actual. Se hacen referencias a la vida conocida de Ignatius, a sus trabajos anteriores como La Hora Chanante y los personajes que realizaba, en definitiva, que quien no conozca eso, no podrá apreciar la serie en todo su esplendor. Podría verla sin ningún problema, porque tiene identidad propia, pero se le escaparían muchos detalles que son un lujo, y una pena no poder apreciarlos.
En resumen, que el defecto es que es una pena que esta gran obra no pueda llegar a todo el mundo, lo cual en realidad no es un defecto. Al contrario. Se me hincha el pecho sólo de pensar que se ha hecho esta serie para unos pocos elegidos, pensando en la gente a la que le gusta de verdad la buena comedia.
Por eso debía emitirse en Comedy Central, porque todo el público objetivo está ahí.
Estoy ansioso por ver una segunda temporada.

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