jueves, 28 de enero de 2016

Harry Potter y el zombi pedorro empalmado

 

‘Swiss Army Man’ es una película independiente protagonizada por Daniel Radcliffe, más conocido como Harry Potter.
El conocido actor británico interpreta a un zombi con un problema de gases y una erección constante. Las situaciones cómicas que pueden provocarle estos problemas son una grandísima idea para hacer humor absurdo y facilón. 
Como será de mala la película para que en su proyección en el festival de cine independiente de Sundance, el público se levantara y abandonará la sala, en masa.
Necesito ver esa peli. 

viernes, 22 de enero de 2016

El Secreto de la Modelo Extraviada

Personajes esperpénticos y una prosa fluida, mezclando, con estilo, lenguaje culto con expresiones populares, hacen de este libro de Eduardo Mendoza todo un placer para los amantes del humor y de la literatura.
Si a eso le sumas lo grotesco que resulta que una persona, proveniente de los bajos fondos de la sociedad e ingresada en un sanatorio mental, le lleve la delantera en pesquisas detectivescas a la propia policía, el placer es mayor.
Y aunque el objeto de esta entrada es la novela “El secreto de la modelo extraviada”, también podría servir para cualquiera de los cuatro capítulos anteriores de esta serie protagonizada por el detective sin nombre, titulados, por orden cronológico, El Misterio de la Cripta EmbrujadaEl Laberinto de las AceitunasLa Aventura del Tocador de SeñorasEl Enredo de la Bolsa y La Vida.
Unas novelas donde el placer está en la lectura en sí, que hace que no te importe si el final es previsible u otros factores que mierdean el género detectivesco. Pero es que, además, no es el caso. La novela gira arrastrando al lector con ella, y te lleva de un lugar a otro hasta que irremediablemente termina y te deja con ganas de más.
Por suerte, el autor tiene otras novelas paródicas fuera de esta serie, entre la que destaca la conocidísima “Sin Noticias de Gurb”.
Particularmente, creo que hacer humor en literatura, sin el apoyo visual del cine o televisión o los espectáculos en directo, sin el apoyo enfático del lenguaje oral, es extremadamente difícil, puesto que estás mucho más limitado a la hora de expresarte, mucho más susceptible de la interpretación del lector. Y Eduardo Mendoza se mueve con maestría en ese terreno.

jueves, 21 de enero de 2016

Late Motiv

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El nuevo programa de Andreu Buenafuente anda un poco falto de ritmo. Y de risas.
Es cierto que el formato clásico de Late Night Show, al menos en España, no tiene una gran aceptación. No sólo Buenafuente no lo consigue, también lo han intentado otros con idéntico resultado.
Pero no siempre fue así.
Porque hace unos años, Andreu Buenafuente era el puto amo. Sus programas en TV3 eran también un formato clásico de programa nocturno, y en Cataluña consiguió tal poder, que podía hacer lo que le diera la gana. Fuera de ese antiguo reino, actual provincia, y deseada futura República por parte de aproximadamente la mitad de la población, a este señor de Reus no lo conocía ni el tato.
Pero entonces dio el salto a la televisión nacional de mano de Antena 3, con gran aceptación de público, desplazando a unas Crónicas Marcianas que dominaban la noche hasta ese momento. Todo ello con un programa muy similar a los de TV3, tanto en contendidos, como en colaboradores.
Ahora bien, si comparamos ese programa de Antena 3, con los posteriores intentos en La Sexta, la propia Antena 3 otra vez, de nuevo La Sexta, y ahora el nuevo canal de Movistar, vemos numerosas diferencias. Para mí, la mas importante, los colaboradores.
Con añoranza recuerdo aquellos programas, con Corbacho, Edu Soto, Silvia Abril, Yolanda Ramos, Santi Millán, Palomino, Jordi Evole, David Fernández y otros tantos, que ofrecían una variedad de personajes, así como de situaciones y apoyo entre ellos, que hacían del programa hilarante y divertido. No estoy diciendo que vuelva a contar con esos mismos actores (aunque ojalá), porque cada uno está en una nueva etapa de su carrera, pero sí intentar emular aquella época con otros actores. Sin embargo, parece haber encontrado en Berto Romero una especie de chico para todo, lo que hace el programa un poco monótono. Ojo, que no estoy menospreciando a Berto con respecto a los colaboradores anteriores, puesto que es un gran profesional y muy versátil, pero ver la misma cara durante tanto rato se hace cansino.
Que sí, que hay más colaboradores. Uno. O dos, a lo sumo. Colaboradores con aportes cortos y muy puntuales, yo creo que destinados a que el pobre Berto pueda salir un momento de plano para ir a mear.
Pienso que este detrimento es a causa de una búsqueda de reducir el presupuesto. Cuando tienes mucha audiencia, ganas mucho dinero. Dinero que puedas invertir en hacer el programa más espectacular, para tener más audiencia, para ganar más dinero, para invertir más, para ganar más… Lo que yo llamo efecto bola de nieve. Pero con la pérdida de audiencia, parece que estamos viendo el efecto de la bola de nieve marcha atrás.
En España, el formato no parece funcionar, pero en EEUU hay, en varias cadenas, varios Late Night Shows clásicos, llevan haciéndolos miles de años, y ahí siguen, con éxito. Continuamente se viralizan vídeos de, por ejemplo, el programa de Jimmy Fallon. Aquí en España eso sólo parece conseguirlo El Hormiguero, en la actualidad el único dispuesto a invertir gran presupuesto es espectáculo.
Sinceramente, yo creo que en España podría volver a funcionar. Soy partidario de un programa clásico en su formato, y rompedor en cuanto al contenido. Capaz de sorprender al mismo tiempo que cumples las expectativas de lo que el público quiere ver. Sin sorpresas, pero sorprendente. Un esquema fijo, para que la gente sepa lo que va a ver, pero con un guión huyendo de lo previsible, para que la gente se revuelque de gusto en el sofá.
Mi impresión, tras ver los últimos proyectos de, para mí, tan admirado showman, es que parece más interesado en buscar una discreta estabilidad, a intentar llegar al mayor número posible de audiencia.
Recuerdo hace años, que no consentía perderme ni uno solo de sus programas. Sin embargo, ahora, psé.
A día de hoy, tengo dudas si contratar la televisión de Orange, o la de Movistar. Por favor, Andrew, pónmelo fácil.

jueves, 14 de enero de 2016

Pues habrá que explicar los chistes

Charlie Hebdo la ha vuelto a liar publicando este chiste:
¿En qué se hubiese convertido el pequeño Aylan si hubiera crecido?
Y se hace viral, pero acompañados de textos de indignación como por ejemplo el del periódico La Vanguardia:
Y si quien comparte dice “mofa”, los borregos que lo leen ven mofa donde no la hay. Me explico:
El pequeño Aylan es el ejemplo, la conexión, el eje central, de una crítica social que la revista francesa quiere denunciar. Por él, medio mundo se sintió consternado, y maldijo la beligerancia humana y el poco valor que la vida parece tener para quien maneja el mundo. Pobre gente, los refugiados, que huyen del horror de la guerra, y los insensibles europeos no les dejan entrar, condenándolos a morir, bien en la guerra, bien en la huida. El pequeño Aylan fue el portador del mensaje de que los refugiados son víctimas, y por él el mundo interpreta que todos son buenos.
Luego llegaron las violaciones masivas de Colonia, y esos mismos refugiados, ahora son todos malos.
Los mismos que antes eran buenos, ahora son malos. Todos. Sin excepción. Que entraron 8.000, y Aylan solo había uno, todos son buenos. Los 8.000. Que había 8.000 y los violadores fueron 100*, todos son malos. Los 8.000.
Y ahí es donde los galos dijeron: ¿y si juntamos las dos historias, mezcladas y bien apretujadas, para hacer ver al populacho que están generalizando demasiado y dejándose llevar por lo que ven en TV? Lo que no supieron ver en la revista es que la gente iba a seguir generalizando y dejándose llevar por lo que aparece en los medios.
Porque, a ver, cualquiera de los detenidos por las agresiones de Colonia que nos repugna tanto, pudo haber muerto hace años en situaciones similares a las del pequeño Aylan, y haber despertando nuestra ternura. Imaginadlo. Un violador dándonos pena. Asqueroso, ¿no?
Lo que en principio era una crítica para invitar a la gente a reflexionar, se ha vuelto (una vez más) en el violento reproche que tan acostumbrados estamos a ver últimamente en las redes sociales. Violencia que creen estar justificada por ser por una causa justa. Como la guerra santa.
Otra cosa es, como ya he dicho en otras muchas ocasiones, que el chiste no tenga gracia, o sea de mal gusto. Pero muy diferente es acusar de lo que no es, decir “se mofa de” cuando no es así, y criminalizar el humor simplemente por no haber entendido el chiste.
¿Qué debemos hacer los cómicos entonces? ¿No hacer critica social por si un sector de la población no lo pilla y lo malinterpreta? ¿Seguir hablando de las novias, las borracheras y la zapatilla de mi madre? ¿Cortar el ritmo del espectáculo para explicar cada chiste que se cuenta por si hay alguien que no lo pilla?
O simplemente no cometer el mismo error de generalizar, y pasar de imbeciles y borregos, que son solo un sector, y seguir trabajando para ese público que sí piensa, que no manipula ni se deja manipular.
Humor hay de muchos tipos, pero en vez de que cada uno busque el suyo y deje en paz a los demás, se empeña en querer transformar el humor de los demás para que se adecue más al suyo. Eso es como decir que sólo te gusta el fútbol, así que te empeñas en que al baloncesto se juegue con el pie y que pongan las canastas un poco más a ras del suelo y algo más grandes. Y un portero, no estaría de más un portero.
Hay para todos, señor@s. No se alteren.
* He puesto que los violadores fueron 100 a mi antojo. No sé la cifra real, pero es la que me parece más lógica. Se habla de 1000, pero sólo hay 19 detenidos, y unas 500 denuncias, por lo que el millar me parece más una cifra destinada a llamar la atención que a ser rigurosa. Por otro lado, violaciones propiamente dichas hubo dos, el resto fueron tocamientos y robos. No lo estoy justificando, que ya sabemos que luego entendéis lo que os da la gana. Estoy diciendo que 1000 asaltantes para 500 víctimas tocan a dos por personas, y dudo mucho que les tocaran el culo a una entre dos y dijeran “ya hemos cubierto nuestra cuota, ya nos podemos ir a casa”. Me parece mucho más lógico que un mismos asaltador toqueteara a más de una chica, por lo que el número de agresores se reduce. 100 me parece más realista, por eso lo he puesto.