Mucha gente está empezando a pedir a gritos que pasemos ya de nivel, que demos el siguiente paso, que evolucionemos de una p*ta vez.
El Stand Up en España está estancado casi desde que empezó.
Irrumpió con fuerza por el año 2000. Aunque ya existía antes, era muy minoritario, y fue al surgir El Club de la Comedia y Paramount Comedy (ahora Comedy Central) cuando se masificó hasta alcanzar los niveles actuales.
Temas cotidianos. Lo que nos pasa día a día, las parejas, las fiestas, el sexo… Temas recurrentes repetidos hasta la saciedad por los más de mil cómicos que hay actualmente en España (censo no oficial).
Poco a poco se ha ido buscando la originalidad: pues yo voy a hablar del cuarto de baño, pues yo de los móviles, pues yo de películas y series… Pero no dejan de ser temas cotidianos introducidos por el ¿no os pasa que…? o el viniendo para aquí, que por mucho que nos empeñemos en buscar un tema que aún no haya tratado nadie, hasta que no se cambie la forma en la que se aborda seguiremos estancados.
Pero, ¿depende todo de nosotros los cómicos? Yo creo que no. Los cómicos y nuestro público debemos avanzar de la mano, y no podremos dar el siguiente paso hasta que la gente no esté preparada para que lo demos. Me explico.
No sé si es debido a que el carácter de los españoles es así, o es porque en tema de Stand Up aún estamos en pañales, pero entre el año 2000 hasta el día de hoy, la estructura del monólogo a ido buscando el mayor número de risas por minuto. No digo que eso sea malo, pero tiene un inconveniente: son premisas muy cortas que te obligan a abusar de comparaciones y exageraciones, y en definitiva no te deja salir del tema cotidiano en esencia, por mucho que te esfuerces en rebuscar temas no trillados.
Sin embargo, en Estados Unidos no tienen esa presión de hacer reír cada 20 segundos. Los grandes cómicos americanos (en youtube hay a patadas vídeos subtitulados) te cuentan una historia, te transmiten un mensaje, te expresan su opinión, su punto de vista, y sobre todo mucha crítica social, y te meten el chiste cuando tienen que hacerlo. Los escuchas, porque lo que están diciendo es interesante, y te ríes cuando toca, porque de eso se trata.
Pueden estar perfectamente con una premisa de tres minutos sin que el público pierda la atención, y rematarte el chiste sin que pierda la gracia. Eso aquí en España hoy por hoy es imposible. He puesto a mis amigos vídeos de los cómicos más prestigiosos americanos, de los que llenan estadios, y enseguida se despistan, por que no conciben ver eso sin reírse tres veces por minuto, que qué cómico más malo.
Esto es un ejemplo de, como ya dije en el post anterior, que en caso de pinchazo no toda la culpa es del cómico, que el público también tiene algo de responsabilidad. Como también tiene algo que decir para que la comedia española evolucione. El público debe estar dispuesto a eso, a escuchar un mensaje aunque no te guste, que te cuenten verdades distintas a las tuyas, a ver el mundo desde fuera, sin sentirte atacado personalmente.
Esto último, lo de atacado personalmente, lo digo pensando en la política. Vuelvo a decir que no sé si es nuestro carácter, o es que no estamos preparados, pero si haces un monólogo de un determinado color político, un sector de la audiencia se sentirá como si lo estuvieses insultando a él en concreto. En España hay muchos cómicos que se niegan a hablar de política y religión porque la gente es incapaz de verlo como lo que es, un monólogo de humor. Mientras la gente no sea capaz de reírse de uno mismo, nosotros no podremos dar el siguiente paso, y tendremos que seguir hablando de la zapatilla de mi madre, aunque nos pese.
Hay que educar al público, hay que orientarlos hacia una nueva forma de hacer comedia, pero a ver quién es el guapo que se come la mierda para asfaltarle el camino a las próximas generaciones.

